Uno de los grandes privilegios de celebrar el Capítulo General en Roma es la oportunidad de conocer y dialogar con figuras clave de la Iglesia. Una cosa es oír hablar de los responsables de los distintos dicasterios de la Curia romana, pero conocerlos en persona, escuchar sus experiencias y dialogar directamente con ellos aporta una profundidad totalmente nueva a nuestra comprensión y a nuestro vínculo eclesial.
La semana pasada vivimos un momento muy enriquecedor, trabajando en el borrador de nuestro Documento Capitular bajo la guía de la Hna. Tiziana Merletti, secretaria del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. La semana terminó con “un broche de oro” con un estimulante diálogo con el Dr. Paolo Ruffini, prefecto del Dicasterio para la Comunicación. Entre las muchas ideas que nos ofreció, una en particular nos impactó profundamente: si realmente queremos transformar el mundo de la comunicación, este nuevo “continente digital” – debemos permanecer firmemente ancladas en el Evangelio. De hecho, es el Evangelio el que tiene el poder de transformar los corazones y las sociedades.
Este lunes por la mañana también estuvo lleno de gracia. Tuvimos el honor de recibir a la Hna. Simona Brambilla, Prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y al cardenal Ángel Fernández Artime, Pro-Prefecto del mismo Dicasterio. Tras una breve pero clara introducción sobre la misión y la estructura del Dicasterio, ambos animaron un diálogo animado y profundo con la asamblea, abordando los retos y las esperanzas que vive hoy la vida consagrada.
La mañana concluyó de manera espléndida con la celebración de la Santa Misa, presidida por el Cardenal, seguida de un delicioso almuerzo preparado con amor por nuestras cocineras: ¡un verdadero refrigerio para el cuerpo y el alma!
Y las bendiciones no terminan aquí: esta noche nos reuniremos para el tan esperado concierto de Mons. Marco Frisina con el Coro de la Diócesis de Roma. ¡Estamos deseando dejarnos llevar por la dulzura y la solemnidad de la música!
Ahora entramos en los días decisivos del discernimiento para la elección de la superiora general y su consejo. Les pedimos que sigan acompañándonos con sus oraciones, que desde el principio han sido para nosotras un apoyo y un consuelo. Les estamos profundamente agradecidas.
