La misa celebrada por padre Franco Poli, de la diócesis de Albano, animada por las hermanas de la provincia italiana, dio inicio a nuestra jornada.
En su homilía, padre Poli nos animó en nuestro trabajo capitular, en el espíritu del Evangelio del día. Jesús envió a los apóstoles en misión pobres, libres y esenciales, invitándolos a «proclamar una Palabra que salva y al mismo tiempo cura las heridas de la humanidad», confiando plenamente en la providencia del Padre, «sin seguridades humanas, sino con la fuerza del Espíritu».
Hoy más que nunca, se nos invita a no buscar seguridades humanas, sino a fundar nuestra confianza únicamente en Dios. Los caminos que recorremos no son los que recorrieron los apóstoles, sino los caminos de la comunicación– nuestro campo de misión único y actual. Es precisamente allí, en el corazón del mundo de la comunicación, donde estamos llamadas a llevar el Evangelio de la esperanza, a comunicar a Cristo mismo. Esta es la esperanza que anima también al profeta Esdras, en la primera lectura de hoy, mientras da gracias a Dios por no abandonar nunca a su pueblo.
El Padre Poli concluyó su homilía así: «El Capítulo es verdaderamente un tiempo de Pentecostés, un tiempo para dejarnos mover por el Espíritu, que nos libera y nos da el valor de abrazar lo nuevo». Al continuar con los trabajos capitulares, cada una de nosotras pueda seguir caminando en esta esperanza, con firme confianza en el Señor.
