Queridas hermanas,
Al término del Capítulo general, deseamos agradecer a cada una de ustedes y a cada comunidad por su cercanía, por los mensajes y las oraciones con las que nos han acompañado. Hemos vivido este tiempo con compromiso, pero también con serenidad, en un clima de comunión que nos ha hecho sentir unidas y en armonía entre nosotras y con todas ustedes, por el amor que sentimos por nuestra congregación y por la misión paulina.
En los primeros días de octubre, como ya saben, nos hemos dedicado al discernimiento y a la elección de la superiora general y de las seis consejeras para los próximos seis años:
Hna. Mari Lucía Kim, superiora general, de Corea
Hna. Gabriella Collesei, consejera, de Italia
Hna. Bruna Fregni, consejera, de Italia
Hna. Donald María Lynch, consejera, de los Estados Unidos
Hna. Rosemary Mueni Mwaiwa, consejera, de Kenia
Hna. Micaela Pae, consejera, de Corea
Hna. Rosa Maria Ramalho, consejera, de Brasil.
Estamos profundamente agradecidas a estas hermanas por haber aceptado el servicio del gobierno general y las encomendamos al Señor para que les conceda su sabiduría y su amor. Y agradecemos desde lo más profundo de nuestro corazón a Hna. Anna Caiazza y a las consejeras que la han acompañado durante estos seis años en la tarea que han realizado con dedicación, en beneficio de toda la congregación.
Llevamos en nuestro corazón las palabras que nos dirigió el papa León: «Anunciar y difundir la Palabra, dedicando la vida a la causa del Evangelio siguiendo a Jesús Maestro y buscando caminos, instrumentos y lenguajes para que todos puedan conocer y seguir al Señor: este es el corazón de su apostolado. Ante los desafíos de nuestro tiempo, es necesario renovarlo y revitalizarlo, para que la pasión evangélica que les anima pueda encontrar su mejor expresión».
El Santo Padre nos ha entregado dos actitudes para asumir: «… si bien el anuncio del Evangelio sigue siendo el centro de la misión, también es cierto que no se trata de comunicar información genérica o verdades abstractas, sino de entrar en la historia concreta, de acoger las preguntas y las inquietudes que suscita la vida real, de hablar los lenguajes de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo. Me gustaría recomendarles que vivan, con renovado entusiasmo, dos actitudes importantes: mirar hacia arriba y sumergirse dentro».
Y concluyó así: «Es necesario estar atentos para garantizar que no haya separación entre lo que predicamos y nuestra vida cotidiana. Solo así serán fieles al método de integridad deseado por su fundador para toda la Familia Paulina: Camino, Verdad y Vida, Mente, Voluntad y Corazón. Entonces, esta propuesta unificadora, que se presenta profética en un mundo fragmentado, será coherente y creíble».
Queridas hermanas, todas deseamos seguir viviendo con alegría la vida paulina, renovando nuestra confianza en el Señor que nunca nos abandona, y las saludamos con afecto, agradeciéndoles una vez más su cercanía y participación.
Hna. Julieta Stoffel y Hna. Livia Sabatti
Ariccia, 6 de octubre de 2025
